La perfecta combinación creada entre el café y el dulce añade un motivo más a nuestra, ya larga, lista de motivos para amar el café. Por ello, hoy te traemos la receta de una deliciosa tarta de queso y café que deleitará tu paladar.
La receta que te traemos hoy en Arte y Grano es una versión algo diferente de la típica tarta de queso. Para su preparación utilizaremos ingredientes especiales que le hacen apta para ser consumida por todos, incluso por personas intolerantes al gluten; o simplemente para disfrutar cuando quieras darte un capricho dulce sin salir de tu dieta. Todo manteniendo la típica cremosidad de una buena tarta de queso con el plus de sabor que le añade el café, haciéndola perfecta para los amantes del café.
Necesitarás:
- 200 gr de almendras crudas.
- 150 gr de avena en hojuelas o harina de avena.
- 100 gr de mantequilla sin sal.
- 3 cucharadas de miel.
Relleno
- 500 gr de queso mascarpone.
- 300 ml de nata para montar.
- 100 gr de azúcar morena o panela.
- 200 ml de café expreso.
- 1 o 2 cucharadas de café soluble.
- 10 gr de gelatina neutra en polvo.
Preparación
Como en todas las cheesecake, el primer paso es preparar la base. Para ello, añade la avena, almendras, mantequilla y la miel en un procesador de alimentos y tritura hasta que obtengas una masa homogénea, de trozos pequeños y similares.
Extiende uniformemente la masa resultante en un molde desmontable, previamente engrasado con mantequilla o protegido con papel vegetal. Puedes ayudarte presionando con el fondo de un vaso para conseguir una base fina y compacta.
El siguiente paso es hidratar los 50 g de gelatina neutra en agua fría. Reserva.
Para preparar el relleno, bate el queso mascarpone con el azúcar, hasta obtener una crema homogénea. Reserva.
En otro bol, monta la nata que debe estar muy fría o no montara. Una vez montada, añade la mezcla de mascarpone y azúcar y vuelve a batir, hasta que integre bien y tengas una crema esponjosa y brillante.
Aparte, mezcla el café con la gelatina, previamente hidratada (si se ha quedado dura, puedes calentarla unos segundos en el microondas, solo has1ta que derrita). Integra el líquido resultante al resto de la mezcla sin dejar de batir. Puedes potenciar el sabor a café añadiendo 1 o 2 cucharadas de café soluble a la mezcla durante este paso.
Cuando tengas una crema homogénea, integrada y brillante con el toque de café que te guste, vuelca la mezcla sobre la base que has preparado previamente. Extiende uniformemente y lleva a la nevera. Deja enfriar de preferencia durante unas 6 horas o una noche entera antes de ser consumida para que cuaje y compacte correctamente.
Si lo deseas, antes de servir puedes espolvorear café soluble o cacao en polvo mezclado con azúcar glass y decorar con almendras trituradas.
¡A disfrutar!

