En Arte y Grano no solo somos amantes del café y de sus propiedades. También nos encanta conocer la historia detrás de la bebida más consumida del mundo, para así entender como el cafeto, un simple arbusto de bayas rojas, originario del cuerno de África, se ha convertido en el principal acompañante de desayunos, sobremesas con amigos y el estimulante más consumido a nivel mundial.
Embárcate con nosotros en un viaje a través del tiempo para descubrir los orígenes del café, una intrigante historia que se remonta a cientos de años, llenos de sabor y aroma.
Etiopía, donde todo empezó
Son muchas las historias que hablan sobre el descubrimiento del cafeto y de los efectos energizantes de sus bayas. Algunas son más aceptadas y se encuentran más enraizadas en la cultura del café que otras; sin embargo, todas coinciden en un punto: La historia de este fruto inicio en el siglo IX en Abisinia (actual Etiopia), específicamente en la provincia de Kaffa. Donde es originario y crece en los bosques más altos, entre los 1.300 y 1.200 metros sobre el nivel del mar.
Una de las leyendas en torno al descubrimiento de los efectos del café sobre el organismo, habla del sufí yemení Ghothul Akbar Nooruddin Abu al-Hasan al-Shadhili, quien habría encontrado unas aves de especial vitalidad durante un viaje por Etiopia y al probar las bayas que las aves comían experimento la misma energía.
Otra leyenda, la más difundida y aceptada, habla de Kaldi, un pastor de cabras originario del antiguo pueblo Oromo, quien observó cómo sus cabras se llenaban de energía luego de comer las bayas rojas de un arbusto. El pastor las probó, mascando la fruta y se notó con más energía. El efecto de las bayas le indujo a llevar algunas a un musulmán de un monasterio cercano al lugar donde pastaban sus cabras, quien las habría tirado al fuego en señal de rechazo. Del fuego surgió un atrayente aroma a café tostado que llevo a varios monjes a extraer los granos y disolverlos en agua y sal para producir la primera taza de café consumida en todo el mundo.
Expansión por el mundo árabe
Desde Etiopia, el café se extendió rápidamente por el resto de África, donde hoy se han encontrado indicios que sugieren que la planta crecía libremente de forma silvestre, o en cultivos a lo largo de todo el continente desde la antigüedad.
Para el siglo XV ya existían plantaciones de café en Yemen y un desarrollado comercio de café entre Sudán y Arabia, a través del puerto yemení de Moca, donde se abrieron los primeros establecimientos dedicados a la venta de la bebida del café, llamada “Kaveh Kanes”.
A principios del siglo XVI el café se había extendido por todo oriente, África del norte, Persia y Turquía. Fue en esta última región donde se refinó su preparación y se introdujo el uso del azúcar. A partir de ahí el café estuvo listo para embarcarse a Europa.
Conquista Europa
Los primeros registros de la llegada del café a Europa datan de 1615, cuando fue introducido por comerciantes venecianos proveniente de Turquía, solo 5 años después de la llegada del té a la región.
Fue precisamente en Venecia donde se abrió la primera cafetería de Italia y la más antigua de Europa: el Café Florian de la plaza San Marcos, en 1720. Hoy sigue abierto al público con más de 300 años de historia.

Los holandeses propagan el café por el mundo
Durante siglos los árabes protegieron con celo la producción de café, cuidando de no permitir la salida de semillas fértiles de este grano desde sus puertos. Para ello le quitaban las capas exteriores y tostaban para el comercio.
Sin embargo, para el año 1616 los holandeses lograron hacerse con granos fértiles que cultivaron en invernaderos por no contar con las condiciones climáticas idóneas para su cultivo. A partir de entonces comenzaron a trasladar semillas a Asia y partes de América.
En el siglo XVII y XVIII se comenzó a cultivar el café en India y en la Isla de Java, Indonesia. También en la colonia holandesa de Surinam (Guayana holandesa) y Brasil, donde obtuvieron tras algunos altercados semillas procedentes de Surinam. Las colonias holandesas se convirtieron en las principales suministradoras del café que se consumía en Europa en el siglo XVIII.
Tras su entrada al mercado europeo y tras solo 40 años desde que se comenzara a comercializar café en la región, abrió el primer café en Londres. En 1670 abrió la primera cafetería de Berlín y en 1789 se abrieron los primeros cafés en Boston, Estados Unidos. A finales del siglo XIX el café se había convertido en un producto global, consumido en todo el mundo.
A lo largo de su historia, el café ha experimentado diversas evoluciones en cuanto a su cultivo, procesamiento y preparación. Desde los métodos tradicionales hasta las técnicas modernas, el café ha seguido adaptándose a los gustos y preferencias de cada época. Hoy en día, contamos con gran variedad de tipos de café, sabores y métodos de preparación que le han convertido en parte de un estilo de vida.
Gracias al café, las sociedades modernas cuentas con lugares y momentos de encuentro social, donde se reúnen personas para conversar, trabajar, o simplemente disfrutar. Incluso ha inspirado a artistas, escritores y músicos, quienes han encontrado en esta bebida una fuente de creatividad. Como Johann Sebastian Bach y su Cantata al Café (1734).
La historia del café nos muestra un fascinante viaje que nos lleva desde las montañas de Etiopía hasta las mesas de todo el mundo. Un viaje a través del tiempo que refleja la capacidad del ser humano para descubrir, adaptar y disfrutar de los placeres simples de la vida.

