Como consumidor habitual de café, seguramente has escuchado en más de una ocasión los términos Arábica y Robusta, ¿sabes a qué se refieren?
Arábica y Robusta son dos tipos o variedades de café. Específicamente las variedades más importantes en el comercio mundial del café. Es tal su importancia que, si hablamos de café como un mundo, Arábica y Robusta serían sus dos reinos principales.
Hoy en Arte y Grano queremos hablarte de estas dos variedades y explicarte con su ayuda porque el café no es solo café; sino que encierra tras de sí aromas, sabores, matices y características específicas que influyen en la calidad del café que disfrutamos cada mañana.
En conjunto, las variedades arábica y robusta constituyen más del 90% de la producción mundial del café. Sin embargo, no son las únicas variedades existentes. Se pueden encontrar otros tipos como la variedad Ibérica o Excelsa, que apenas tienen participación en el comercio internacional. Las distintas variedades de café están clasificadas en el catálogo de variedades de café del World Coffee Research.
Café arábica
Originario de las altas montañas de etiopia, el café arábica es la variedad del grano más ampliamente producido; aunque también es el más delicado en su cultivo.
Esta variedad, conocida como café de altura por las características de sus plantaciones, proviene de la planta Coffea Arábica, una planta delicada y susceptible a plagas. Solo puede ser cultivada en altura, entre 900 y 2000 metros sobre el nivel del mar y en un clima que se debe encontrar entre los 15 °C y los 25 °C, todo el año.
El arábica es la variedad de café más consumido y rico en subvariedades, como el café Moka, java, Terrazú, Peaberry, Harrar o Blue Mountain, entre otras. Sumando todas sus subvariedades, el arábica abarca cerca del 70 % del mercado mundial. Su popularidad se debe a que ofrece un grano más complejo y rico en matices, con un sabor sutil, aromático y dulce. Puede ofrecer una amplia paleta de aromas frutales, florales y cítricos; con sabores llenos de toques cítricos, achocolatados, o similares a los frutos secos o incluso rojos.
Todos sus matices en sabor y aroma, le ha hecho ser catalogada por los expertos en el área como la variedad de café “más elegante y refinada”, pasando a ser ideal para la preparación de café gourmet o de alta calidad.
Su amplia gama de aromas y sabores se debe a su genética. Un grano de arábica tiene 44 cromosomas, lo que le aporta un ADN complejo, capaz de brindar diversos matices de sabor y aroma en una misma taza, sorbo a sorbo.
En cuanto a su físico, los granos de café arábica son ovalados, planos y algo brillantes debido a su alto contenido de aceites. Su composición contiene el doble de concentración de azúcar y cerca del 60% más de lípidos que un grano de Robusta. Aunque solo presenta la mitad de cafeína que esta otra variedad, un 1.5% de su composición.

Café Robusta
El café robusta proviene de la variedad Coffea Canephore, la segunda más cultivada en todo el mundo, especialmente en países como Indonesia, Vietnam o India. Abarca cerca de un 30 % del comercio mundial del café.
Su cultivo es más sencillo, aunque su calidad en sabor y aromas es menor que el arábica. La coffea Canephore es una planta robusta, de allí el nombre de la variedad, altamente resistente que es cultivada por debajo de los 900 metros de altura y soporta mejor los climas más cálidos, permitiendo su cultivo entre los 20 °C y los 30 °C.
En su genética, el grano de café robusta cuenta con solo 22 cromosomas, la mitad del arábica. Esto genera un grano tosco, redondeado y pequeño, con pocos aceites en su interior, que afectan su sabor, produciendo un gusto más natural y terroso, caracterizándole como un café de sabor fuerte y muy intenso.
Su contenido de cafeína es mayor que el arábica, siendo un 2.7% de su composición, por ello es más resistente a plagas. La cafeína actúa como un pesticida natural frente a insectos.
Debido a la dureza de sus granos, para su consumo como café filtrado requiere una molienda más fina. Sin embargo, dada su fuerte e intenso sabor, esta variedad suele ser principalmente utilizada para la comercialización de café soluble.
Arábica y Robusta en el espresso
A nivel de consumo, a menos que seas un conocedor, no es tan sencillo diferenciar una bebida a base de arábica de una de robusta. Quizás la característica principal que le diferencian, una vez filtrado, es la crema que producen en un café espresso.
La crema en un espresso filtrado a partir de granos de Robusta es gruesa y amarga; mientras que la crema de un espresso filtrado con arábica es sedosa, dulce y ligera.
Como consumidor, elegir entre arábica o robusta depende de tus preferencias y motivos de consumo. El arábica, en todas sus subvariedades, te ofrecerá un café delicado, rico en aromas y un sabor con toques achocolatados, cítricos y frutales, con un bajo aporte de cafeína. Mientras que el Robusta te ofrecerá un café fuerte y algo amargo con alto grado de cafeína.
Cuéntanos, ¿Cuál prefieres, arábica o robusta?

