Aprende a dibujar en el café con esta guía de Arte Latte en casa

Disfrutar de un delicioso café, ricamente decorado, no solo es posible en una cafetería de especialidad. Con un poco de creatividad y practica tú también puedes crear sencillos diseños en la comodidad de tu hogar para decorar tus bebidas a base de café y leche.

En Arte y Grano ya te hemos hablado del Arte Latte, una técnica de decoración con leche espumada sobre el café espresso que ha triunfado en todo el mundo. Hoy, te traemos una pequeña guía con el paso a paso para que te atrevas a realizar pequeños diseños que te permitan disfrutar de bebidas ricamente decoradas, incluso en el hogar.

Preparar la base, el primer paso

Para que sea posible realizar un diseño sobre el café es importante contar con una buena base que funcione como lienzo. Esta función la cumple el café espresso, que si es de calidad ofrecerá una fina capa de su característica crema.

Puedes preparar un buen espresso en casa a partir de una máquina de espresso casera, utilizar una cafetera italiana o una AeroPress, entre otras opciones. Si quieres descubrir cómo realizar un café espresso sin máquina de espresso puedes visitar este artículo.

El segundo elemento que forma la base para la realización de un buen Latte Art es la leche. Para trabajarla en casa, es recomendable que sea leche entera y fresca, ofrecerá mejores resultados a la hora de espumarla que la leche desnatada o bebidas vegetales.

En el arte latte la leche cumple el papel de un pincel y esto se consigue gracias a la micro espuma obtenida durante el proceso de espumado, que se realiza con la inyección de vapor de agua con la varilla de la máquina de espresso. No te preocupes, si no tienes una máquina de espresso casera, existen técnicas que te permitirán espumar la leche de una manera aceptable para dibujar sobre tu café espresso ¡sigue leyendo!

Con una máquina de espresso

Si eres de los apasionados del café que tienen una máquina de espresso casera para disfrutar de un espresso de alta calidad, podrás espumar la leche con mayor facilidad, aunque también necesitarás un poco de práctica y paciencia hasta que obtengas el resultado deseado.

En una jarra pequeña, preferiblemente de acero (este material disipa mejor el calor durante el proceso) vierte la cantidad de leche fría que vayas a utilizar, en caso de no estar seguro de la cantidad que necesitas puedes probar con la mitad de la jarra.

Pulga el vaporizador para evitar que se añada algún resto de agua a la leche. Luego introduce el vaporizador en la leche a un centímetro de profundidad. Procede a inyectarle vapor de agua mientras realizar movimientos circulares con la jarra o la mueves de arriba a abajo. Cuando la leche alcance entre los 65 y los 70° centígrados podrás dar por terminado el proceso de espumado.

La leche habrá doblado su tamaño y será el momento de estabilizar la espuma. Para ello, golpea suavemente la jarra sobre la mesa, sin llegar a derramar su contenido, con esto lograrás que las burbujas grandes se rompan y solo quede una capa de microburbujas.

Con prensa francesa

En caso de no contar con un vaporizador, una prensa francesa siempre es una buena solución. Llena la jarra de la prensa con la cantidad de leche que vayas a utilizar, en este caso la leche debe estar a unos 65° centígrados.

Baja el émbolo completamente hasta el final de la jarra unas 3 veces. Luego, teniendo en cuanta hasta donde quieres que crezca la leche, baja y sube el émbolo rápidamente y de forma superficial durante al menos un minuto o hasta que la leche crezca lo suficiente.  Recuerda estabilizar la espuma con ligeros golpecitos sobre una superficie plana.

Batidora de leche

En este caso, deberás verter la cantidad de leche a utilizar en un recipiente de cerámica o vidrio, lleva al microondas por unos 30 segundos a máxima potencia. Retira y procede a batir con unas varillas o una batidora manual, a velocidad mínima. Crema durante unos 30 o 40 segundos y estabiliza la espuma.

¡Una vez tengas la leche espumada y tu espresso preparado será el momento de crear diseños en tu taza!

Corazón

El corazón es una de las formas más sencillas para dibujar en tu café y, por tanto, es perfecta para iniciar a practicar.

Inclina ligeramente la taza con el café hacia la jarra, en unos 45°, mientras realizas el vertido de la leche. Cuando veas que comienza a mezclarse con el café, ubica la jarra en el centro de la taza y vierte realizando pequeños movimientos en zigzag. El objetivo es crear un círculo de leche en el centro de la taza. Ubica tu vertido en el centro del círculo y con un fino hilo de leche baja a lo largo del círculo hasta su final, donde deberás dibujar una fina punta que sobresalga del círculo y que será el pico del corazón.

Roseta

La roseta es de las figuras básicas en el arte latte; sin embargo, necesita mucha práctica por no ser sencilla de realizar.

Para realizar una roseta mezcla la leche con el café, manteniendo la taza ligeramente inclinada hacia la jarra, al igual que en el corazón.  Realiza círculos hasta llenar un cuarto de la taza.

Inicia el dibujo trazando “S” de lado a lado y comienza de atrás hacia delante. Cuando llegues al otro extremo de la taza, vierte un hilo de leche por el centro, que recorra la taza de un extremo al otro para terminar de formar la figura.

Tulipán

El tulipán es otra de las formas básicas para practicar y te será más fácil de conseguir una vez domines las dos técnicas anteriores.

Al igual que en el corazón o la roseta, inicia vertiendo la leche, manteniendo la taza ligeramente inclinada y dibujando círculos con la leche hasta alcanzar un cuarto de la capacidad de la taza.

El tulipán lo dibujarás de atrás hacia delante. Ubica el vertido en el extremo de la taza y realiza pequeños movimientos de zigzag hasta llegar al centro de la taza. Gira la taza y posiciona la jarra delante del dibujo para continuar con la segunda parte del dibujo.

Vierte la leche realizando el mismo dibujo, pero con movimientos más pequeños. Para y posiciona la jarra más adelante. Vuelve a realizar el mismo paso con movimientos aún más pequeños. La idea es obtener tres etapas del mismo dibujo, cada una más pequeña que la anterior. Cuando hayas terminado de formar estas figuras, ubica el vertido en el centro de la figura y regresa al otro extremo vertiendo un fino hilo de leche por el centro del dibujo creado.