Seguramente has escuchado en más de una ocasión los términos “ecológico” y “orgánico” para referirse a una clasificación dentro de los tipos de café que existen en el mercado; pero ¿sabes realmente que significan estos términos y como influyen en la calidad del producto que consumes?
Si tu respuesta es “no”, ¡no te preocupes y sigue leyendo! En este artículo desvelaremos para ti los secretos detrás de estas clasificaciones de café, para que así puedas elegir tu café con mayor conocimiento, de acuerdo con tus gustos, preferencias e incluso principios personales.
En el mundo del café, los términos “orgánico” y “ecológico” funcionan como sinónimos, y se refieren a un producto cultivado mediante un método de cultivo libre de químicos, respetuoso con el medio ambiente y con el consumidor.
En contraposición al café ecológico se encuentra el café convencional o normal, clasificado en todo el mundo como uno de los alimentos con mayor tratamiento químico durante todo su proceso de producción. En la producción convencional de café se utilizan fertilizantes sintéticos, pesticidas, herbicidas, fungicidas e insecticidas de origen químico que se mantiene presentes en el producto final que llega al consumidor y dejan restos en las plantas, el suelo de cultivo, e incluso cursos de agua cercanos a la plantación, alterando con ello el medio ambiente.
Una producción 100% natural
En la producción del café orgánico o café ecológico, se prohíbe el uso de pesticidas, fertilizantes químicos y productos sintéticos; siendo sustituidos por técnicas naturales como la rotación de cultivos y el compostaje, con fertilizantes orgánicos como la pulpa de café, estiércol de gallina o abono orgánico.
El resultado de este tipo de cultivo es un producto más saludable, con mayor presencia de minerales, antioxidantes y vitaminas en su composición y una mayor calidad nutritiva, que se puede notar en sus notas de sabor y aroma. Además, se trata de un tipo de cultivo que contribuye combatir el cambio climático, absorbiendo más carbono de la atmosfera del que emite durante toda su producción.
De forma natural, el cafeto o planta de café, necesita sombra para su desarrollo y producción; sin embargo, con la masificación de su consumo y cultivo en todo el mundo, muchas plantas han sido modificadas generando híbridos que pueden ser cultivadas al sol en amplias superficies de cultivo, lo que genera deforestación mediante la tala de bosques para dejar espacios abiertos donde cultivar grandes cantidades de café. La tala afecta el suelo y su fertilidad, junto con el ecosistema de flora y fauna autóctona que es eliminado o desplazado.
Por ello, los cultivos de café orgánico suelen generarse a la sombra, en bosques que preservan las características de humedad y temperatura adecuada para la producción de café y que a su vez proporcionan hogar para otras plantas y animales que contribuyen a mantener una óptima calidad del suelo y mantener vivos los ecosistemas regionales y autóctonos.
Elegir un café ecológico nos permite disfrutar de un producto de mayor calidad, con excelentes características organolépticas que le aportan un sabor y aroma más puro e intenso, de alta calidad nutricional y de menor impacto ambiental, que reduce la contaminación del agua y del suelo y contribuye a la conservación de los ecosistemas.
¿Te animas a probar un café ecológico?

