¿Has escuchado hablar del café Cold Brew, o café de infusión fría? Se trata de una bebida de múltiples bondades y orígenes antiguos, que ha ido ganando popularidad durante los últimos años entre los amantes del café, hasta convertirse en una de las bebidas más solicitadas en las cafeterías de especialidad.
En Arte y Grano, exploraremos a través de este artículo la historia, tradición y preparación del Cold Brew, y te guiaremos para que puedas elaborar esta deliciosa y refrescante bebida en tu hogar.
Un viaje por la historia del Cold Brew
Aunque el café Cold Brew se ha puesto de moda recientemente entre los amantes del café, su historia se remonta a siglos atrás. Se dice que los comerciantes holandeses infusionaban el café en agua fría para poder disfrutar de esta bebida durante sus largas travesías en el mar y que, gracias a ellos, esta forma de preparación fue introducida a Japón, donde la técnica fue perfeccionada hasta dar vida al Kyoto-Drip, un sistema de destilado especialmente diseñado para la preparación de café infusionado en agua fría.
Se cree que el Cold Brew comenzó a extenderse por occidente durante el siglo XVIII, cuando se popularizó entre los soldados gracias a su sencilla preparación, largo periodo de conservación y alto contenido de cafeína. También se han encontrado registros de su consumo en América del Norte durante el siglo XIX, donde era conocido como “café de pozo”, debido a su forma de preparación, ya que se preparaba dejando café molido en agua fría durante horas en pozos o barriles.
Cold Brew, más que café
El resurgimiento que ha experimentado el café Cold Brew durante los últimos años ha sido impulsado por la búsqueda de bebidas más refrescantes y menos ácidas que el café tradicional, que permitan seguir disfrutando de los beneficios y del gusto del café al tiempo que ayude a combatir las altas temperaturas, especialmente durante el verano.
El Cold Brew no solo es un café, y mucho menos un simple café con hielo. Se trata de una bebida más dulce, con menos notas ácidas y amargas y un alto contenido de cafeína (por vaso puede contener mucha más cafeína que un café spresso). Además, ofrece un amplio abanico de posibilidades en cuanto a sabor, pues puede convertirse en diversos refrescos al ser mezclado con especias, siropes o frutas, entre otros. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar la receta que más te agrade al momento de disfrutar del Cold Brew en casa.
Preparación del Cold Brew: Una experiencia artesanal
La preparación del Cold Brew es un proceso sencillo, cuyo elemento más importante es la paciencia de quien lo prepare, pues requiere de largos periodos de tiempo para infusionar, que pueden variar entre 12 y 24 horas. Es importante tomar en cuenta que los periodos de infusión influyen directamente en el gusto y matices de la bebida.
Sus ingredientes básicos son café y agua. Importante que sea un grano de calidad y preferiblemente de un tostado medio y molido reciente. Además, puedes experimentar con los resultados dependiendo del tipo de grano y origen que selecciones para cada extracción, pues cada tipo de café aportará matices y sabores distintos a tu bebida final. En cuento al agua, al igual que para la preparación de un café tradicional, es necesario que sea de baja mineralización o filtrada.
El Cold Brew puedes prepararlo en la cantidad que te apetezca y conservarlo en el refrigerador hasta por dos semanas. Para su realización puedes utilizar jarras de vidrio, trozos de seda o simplemente elegir una cafetera especial para la infusión de café en frío. Sin importar que elijas, debes tomar en cuenta que la calidad final del Cold Brew que prepares en casa dependerá del tiempo de infusión y la calidad del grano.
Aunque la cantidad de molienda y agua a utilizar para preparar el Cold Brew dependerá del paladar de quien lo consuma, la proporción recomendada suele ser de 1 gramo de molienda por cada 15 mililitros de agua.
Necesitarás:
- 40 gr de café de tueste medio y molienda gruesa.
- 600 ml de agua de mineralización baja
- Cafetera Cold Brew, o recipiente de vidrio hermético
- Filtro de café, tela de quesería o seda.
Pasos:
- Añade el café molido al recipiente seleccionado para la extracción. Si cuentas con cafetera Cold Brew añádelo en el filtro destinado a la molienda, en caso de que realices la infusión en un recipiente de vidrio hermético puedes agregarlo directamente al fondo del envase.
- Vierte el agua sobre la molienda hasta cubrirla por completo. Recuerda la proporción café/agua.
- Remueve bien la mezcla y cierra el recipiente. Es importante que quede bien cerrado para evitar la interacción con olores o sabores presentes en el entorno
- Lleva a la nevera y deja reposar entre 12 y 24 horas.
- Filtra el café utilizando el filtro de café o la tela que hayas seleccionado para este paso.
- Sirve y ¡disfruta!
Puedes experimentar con tu bebida agregando especias, vainilla o cacao en polvo al café molido antes de iniciar el proceso de extracción; infusionarlo agregando algunas rodajas de naranja al recipiente antes de cerrarlo, o añadir algún sirope de tu elección al momento de servir.
Anímate a explorar el mundo del Cold Brew y descubre una nueva forma de disfrutar del café.

