Cuando hablamos del café y del té, lo hacemos sobre dos bebidas ancestrales que han conquistado paladares en todo el mundo durante siglos, hasta penetrar en diversas culturas y ganarse un puesto importante en la mesa y la dieta de familias en diversos países.

Aunque se puedan encontrar algunas diferencias significativas entre ambos, el café, caracterizado por su fuerte e intenso sabor, y el té, con sus notas más delicadas y florales, son más similares de lo que parece, tanto en beneficios como en efectos sobre el organismo. Hoy en Arte y Grano queremos hablarte sobre ambas bebidas y descubrir junto a ti el universo de sabor, aroma y energía que se esconde detrás de cada una de ellas.

Cafeína y teína

Se suele asumir que la principal diferencia entre el café y el té se encuentra en el compuesto energizante de cada una de ellas. El café con la cafeína y el té con la teína. Sin embargo, cafeína y teína son en realidad la misma sustancia, producidas en plantas diferentes, de allí el nombre de ambas que hace alusión a su proveniencia.

A pesar de tratarse de la misma sustancia, la interacción de esta con el resto de las componentes presentes en los granos de café y en las hojas de té hace que su liberación y efecto sobre el organismo sea diferente. Así, un café contiene mayor concentración de cafeína que un té.

Mientras un café puede contener entre 80 y 185 mg de cafeína, el té apenas tiene entre 15 y 70 mg.

En el siguiente cuadro podrás observar una comparativa de la cantidad de cafeína presente en una taza de té o café, de acuerdo con los mililitros de la bebida o al tipo de té.

Cafeína en un café espresso 40/60 mgTeína en 235 ml de té blanco 25/35 mg
Cafeína en 235 ml de café 70/150 mgTeína en 235 ml de té verde 24/45 mg
Cafeína en 355 ml de café 205/250 mgTeína en 235 ml de té negro 20/70 mg
Comparativa de la cantidad de cafeína presente en el café y el té

La concentración de cafeína en cada una de estas bebidas también depende de la forma de preparación utilizada. Para la preparación del café se utiliza mayor cantidad de granos de café molidos en una extracción a altas temperaturas, lo que permite la liberación de más moléculas de cafeína en la taza.

Taza de café

En cambio, para preparar té se necesita menos cantidad de hojas que de granos para el café y la extracción se realiza a temperaturas más bajas, que limitan la extracción de la teína. Por este motivo, una taza de té siempre tendrá entre la mitad y la tercera parte de teína que la cantidad de cafeína presente en una taza de café.

Además de la concentración de cafeína en cada una de ellas, también es diversa la rapidez con la que actúan sobre el organismo. La cafeína del café se nota a los 15 min de la ingesta y llega a su punto máximo a los 45/60 min; mientras que el efecto energizante de la teína suele ser más lento, prolongado y constante. Por ello el consumo de café suele asociarse con personas más activas y nerviosas; mientras que el té se relaciona con estilos de vida más tranquilos y espirituales.

Beneficios del café y del té

Tanto el café como el té aportan importantes beneficios para el organismo que contribuyen a mejorar procesos inflamatorios o digestivos, combatir la acción de los radicales libres y mejorar la salud cardiovascular, entre otros.

Entre los beneficios del café se encuentra: reduce el riesgo de sufrir ictus e insuficiencia cardiaca; también disminuye el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, o algunos tipos de cáncer como el de mama, próstata, piel o hígado. Además, mejora la concentración, el estado de alerta y el rendimiento físico.

Por su parte, el té es rico en antioxidantes que combaten la acción de los radicales libres, mejoran procesos inflamatorios y fortalecen el sistema inmunológico. También reduce los niveles de colesterol en sangre, previene la ateroesclerosis y algunos tipos de cáncer como el de ovario o esófago, y controla el ritmo cardiaco, lo que le convierte en un aliado ante enfermedades cardiovasculares.

Taza de té

Al contrario del café, que tiene un efecto diurético sobre el organismo, el té actúa como una bebida hidratante, por lo que su consumo es recomendable entre las personas que practican deporte regularmente.

Tanto el café como el té son muy consumidos; aunque el café lleva la delantera al ser la bebida más consumida de todo el mundo; mientras que la popularidad del té es mayor en los países anglosajones. Lo mejor es que ambas bebidas se pueden disfrutar tanto frías como calientes, lo que les hace perfectas para ser consumidas durante todo el año, haga frío o calor.

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